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Aprendiendo a fotografiar (III): Valor ISO

Un valor al que le tenemos que prestar atención, y que muchas veces nos puede salvar de un buen apuro, es el valor ISO. Esta valor nos indica la sensibilidad del sensor hacia la luz que recibe. Para que lo entendáis más claro. Imaginémonos que el sensor está hecho de un material al que podemos cambiar su dureza, y la luz incide sobre él, haciendo unos surcos con los que dibuja la imagen. Si ponemos que el material tiene un grado de dureza elevado, y la luz corresponde a la del sol directo, esta cantidad de luz podrá hacer más surco en el material que si la luz es del atardecer, que no es tan fuerte. Hasta ahí está claro, ¿no?. Pues el valor ISO lo que hace es que baja ese grado de dureza del material para que a la luz le sea más fácil imprimir la imagen cuando ésta sea muy débil.

Por ello, cuando estemos fotografiando en situaciones de poca luz (atardeceres, interiores …) y los valores de la apertura y velocidad no nos dan la posibilidad de tirar a pulso, podemos aumentar la sensibilidad del sensor, para que podamos usar una velocidad mayor y así no depender de un trípode.

Pero el valor ISO no es todo ayuda, sino que juega con un handicap bastante grande. A medida que subimos el valor ISO, o sea, la sensibilidad del sensor, nos va saliendo una especie de granito en la foto al que se le denomina “ruido“. Este granito en la mayoría de las fotos queda feo, y es relativamente difícil de quitar con resultados plenamente satisfactorios. Con forme vaya aumentando el ruido, iremos perdiendo nitidez y color en la foto, cosa no deseable.

Y la otra mala noticia, que este nivel de ruido depende de la calidad del sensor que usa la cámara, por lo que es de suponer que cuanto más cara y moderna es nuestra cámara menos ruido sacará en las fotos a ISO altos. Un ejemplo es la Nikon D3S, que a ISO 32.000 apenas genera ruido (pero la camarita cuesta alrededor de 4.500€…). Mi cámara es una Nikon D300 y a 3.200 el ISO ya empieza a hacer de las suyas, y ya es una cámara bastante buena. De todas formas, las cámaras actuales de uso aficionado, vienen muy bien equipadas con un buen sensor, por lo que el ISO vendrá muy mejorado.

¿Cómo debemos afrontar el uso del ISO? Pues muy sencillo: nunca uséis el ISO automático. Es uno de los automatismos de las cámaras que muchas veces no facilitan las cosas, ya que cuando empieza a escasear la luz, empieza a subirse solito, y seguramente obtendremos imágenes con un precioso entramado de arroz. Por supuesto, si somos poseedores de la cámara anteriormente comentada como que nos da igual, pero supongo que me dirijo a aficionados como yo, que no nos podemos permitir esos precios.

Ajustad el valor siempre al nivel más bajo que la cámara pueda, para condiciones normales, y sólamente cuando la nitidez empiece a peligrar por escasez de luz, es cuando debéis ir subiendo con mesura. Más adelante veremos que hay programas que eliminan ese ruido con una calidad más que aceptable.

Podéis hacer un ejercicio muy bueno para este artículo. Hacéis tantas fotos como niveles de ISO tenga vuestra cámara. La mía va desde 100 hasta 6400, por lo que haría una a 100, otra a 200, a 400, a 800, a 1600, a 3200 y a 6400. Y así podéis ver cual es el límite ISO de vuestra cámara, hasta dónde podéis forzar para que el ruido no sea molesto.

Venga, ¡a comprobar hasta dónde llegan vuestras cámaras!

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