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Aprendiendo a fotografiar (VI): El Histograma

En fotografía, una de las fases más importantes del proceso de creación de nuestras fotografías, es el momento en el que hacemos click y sacamos la foto. En las cámaras analógicas, las de película, no sabíamos in situ si la foto estaba bien sacada o no, teníamos que esperar a verlas recién salidas del laboratorio para comprobarlas, y muchas veces, teníamos que tirar unas cuantas a la basura.

Hoy día, con las cámaras digitales, podemos probar y probar hasta que tengamos la foto mejor hecha. Pero aún así, podemos intentar que ese número de intentos se reduzca a uno o dos disparos. Y el Histograma es el responsable de ayudarnos en esa empresa.

El Histograma es un diagrama que nos representa cómo los pixeles se distribuyen por todas las zonas de luz en la foto, o sea, desde las sombras a las altas luces. El histograma podemos verlo de izquierda a derecha, donde la izquierda es la zona de sombras, y la derecha la zona de altas luces. Normalmente el histograma dibuja una curva más o menos homogénea, dependiendo de la imagen que hayamos captado. El histograma es un chivato de zonas que están “quemadas“, o sea, que o han llegado al negro absoluto (en el caso de las sombras) o al blanco absoluto (en el caso de las altas luces). El problema de estos quemados es que son zonas donde no hay detalle, no hay información, por lo que hay que intentar evitarlas.

¿Y cómo las evitamos?, pues muy sencillo. En los archivos digitales, sobre todo en los raw, es mucho más fácil recuperar zonas de sombras que altas luces. Tened en cuenta que lo que se quema (en la zona de altas iluminaciones) en la captura, quemado queda y es irrecuperable. Sin embargo, las sombras son fácilmente recuperables, aunque estemos expuestos a que salga ruido.

Lo único que tenemos que hacer es, cuando hagamos la captura en la cámara, comprobar en la misma el historial y ver que el lado derecho de la curva no toca el extremo derecho del diagrama, pero se acerca lo más posible. Fijaros en el histograma de arriba que la línea cae cerca del extremo derecho. Eso es una exposición correcta, aunque luego en el procesado variemos los ajustes y ajustemos más finamente la curva. Pero es el mejor comienzo posible para nuestra foto.

La importancia de entender el histograma reside en eso, en controlar las zonas que se van a quemar y no, y en ver si la foto está “subexpuesta”, “bien expuestas” o “sobreexpuesta”. En el primer caso la curva tendería a la izquierda, en el segundo tendería al centro, y en el tercer caso a la derecha.

Es la experiencia la que nos hará que con el tiempo apenas miremos el histograma porque sabremos cómo se comporta nuestra cámara en distintas situaciones. Pero para comenzar es muy buena práctica comprobar que el histograma esté siempre “derecheado”.

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